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Entrevista en Heraldo de Aragón de Blanca Maynar, vicepresidenta de FUNDAT

El pasado martes 7 de abril se publicó en Heraldo de Aragón una entrevista con Blanca Maynar, vicepresidenta de FUNDAT, Fundación Aragonesa Tutelar. La reproducimos a continuación. «El mayor tesoro que tenemos son nuestros familiares»

El que tiene un amigo tiene un tesoro. Ustedes ¿buscan ‘tesoros’?

Y esos tesoros que son los amigos existen. Hay muchos y los estamos encontrando. Pero nuestro mayor tesoro son nuestros familiares. Y lo que queremos es que, el día que no estemos, se encuentren arropados, no solo que coman y duerman, sino que tengan alguien al lado que les tenga un cariño especial. Y ¿Cuál es el objetivo? ¿Tener un millón, como Roberto Carlos?

No tantos. Nuestro fin es captar voluntarios. La Fundación Aragonesa Tutelar (Fundat) nació en 2012, pero entre su constitución y que los procesos de tutelaje son largos, empezamos en 2014. Se creó para ser independiente de Atades. Hoy aún no es posible, pero tenemos tutelados que no están implicados con Atades. Comarcalmente, por ejemplo, nos lo piden. ¿Qué hacen estos voluntarios? Acompañar a las personas, que sientan que tienen amigos, familia. Como si tú tienes un amigo y te juntas con él de vez en cuando, a comer o al cine. No es una obligación diaria, para eso estamos la organización. Pero sí que tengan a alguien que les felicite el cumpleaños o les visite si están malos. Y en Atades, ¿cómo cuidan de estos cuidadores? Son personas maravillosas y, en cuanto conocen a sus tutelados, son ellos los que quieren cuidar. Nosotros solo dirigimos las actividades que realizan y los acompañamos. Pero ellos lo hacen todo. Y están contentos. Ya tenemos ocho. Y de todas las edades. ¿Recuerda cuándo comenzó usted como voluntaria? Yo entré directamente en la junta de Atades hace años. Mi hermana es discapacitada y viví en mi casa la preocupación de todo padre con hijos con discapacidad intelectual: «El día del mañana, ¿quién cuidará de esta chica?». Y me involucro para conseguir que, cuando nosotros no podamos hacer nada, que haya siempre alguien que lo siga haciendo. Y ¿de qué son capaces sus tutelados? ¡De todo! Te sorprenden cada día. Hay gente con todo grado de discapacidad. Pero cada uno es un mundo. Y conocerlos es quererlos. Porque no crecen en malicia. porte, otra compra todos los pintalabios de moda... Y a todos les encanta la comida, sobre todo lo dulce. Yo a mi hermana le llevo churros cada sábado. Y ahora la han operado de la cadera y debe hacer ejercicio y me dice: «Dame, pero no se lo cuentes a mi hermano». Las reacciones son las mismas y las picardías, también. He visto en un vídeo a Dani Rovira con una alumna de su colegio. A ustedes, ¿hay algo que le quite la sonrisa? Verlos enfermos. Y cuando la sociedad o la administración les trata como si fueran un número. ¡Hay tantas discapacidades y tan distintas! Hablando de capacidades, ¿se muestran las administraciones capaces de atender todas sus peticiones? Todo es mejorable. Estas fundaciones hacen falta porque el trato es más cercano. Nos han pasado casos de tutelados por la administración que han fallecido un sábado y nos hemos encargado del funeral, porque el fin de semana ellos cierran. Una tutela desde la Administración es complicada. Su lema, ‘Entre todos haremos todo’, ¿es una utopía o es algo más cercano de lo que creemos? Es una utopía que cada día está más cerca. Hace poco entregamos los premios Atades 2015. Y había 64 candidaturas de todas las partes del país. Y te das cuenta de cuánta gente implicada hay en distintas causas. Cuando te pones en marcha te fijas una meta. Y la nuestra es atender al discapacitado desde que nace hasta que muere. Por eso hemos incluido hace poco la atención temprana y tenemos la residencia Sonsoles. Gracias a una buena atención, mejora su calidad de vida y hoy viven mucho mejor.