PATRIMONIO PROTEGIDO

Es una nueva solución para la protección económica de las personas con discapacidad.

La Ley del Patrimonio Protegido de las Personas con Discapacidad favorece la constitución de una masa patrimonial que tiene como finalidad satisfacer las necesidades vitales de la persona con discapacidad.

Este patrimonio se forma mediante aportaciones iniciales y posteriores de dinero, bienes y derechos y se somete a un régimen de administración y supervisión especial.

De esta forma, los padres, sin tener que efectuar una donación (que tiene un mayor coste fiscal), ni una venta, y sin tener que esperar a trasmitir los bienes por herencia, pueden vincular determinados bienes a la satisfacción de las necesidades vitales de la persona con discapacidad.

Los bienes y derechos que forman este patrimonio se aíslan del patrimonio personal del beneficiario y quedan sometidos a un régimen de administración específico.

¿Quién puede ser titular de un patrimonio protegido?

  • Personas con discapacidad intelectual igual o superior al 33%.
  • Personas con discapacidad física o sensorial igual o superior al 65%.

Cuando se trata de personas con discapacidad intelectual no se requiere que esta discapacidad haya sido reconocida judicialmente.

¿Qué derechos reconoce la ley a la persona con discapacidad?

Siempre que la persona con discapacidad tenga capacidad de obrar suficiente (facultad para saber el alcance y significado de sus actuaciones y responder por sus consecuencias), podrá decidir sobre las siguientes cuestiones:

  • Constituir o no su patrimonio protegido.
  • Ser el administrador del patrimonio o designar a otra persona para dicha función.
  • Recibir aportaciones de terceros o negarse a ello.
  • Adoptar, en previsión de una incapacitación judicial en el futuro, cualquier disposición relativa a su propia persona o bienes, incluida la designación de tutor.

Siempre que tenga capacidad de obrar suficiente -aunque no sea plena-, la persona con discapacidad tendrá derecho a decidir todo lo concerniente a su persona y a su patrimonio.

¿Quién puede crear el patrimonio protegido?

La creación del patrimonio puede realizarla tanto la propia persona con discapacidad, como sus padres, tutores, curadores o guardadores de hecho, y requiere una aportación al principio de bienes o derechos.

Una vez creado el patrimonio cualquier persona puede realizar aportaciones al mismo, siempre a título gratuito.

¿Cómo se crea?

En escritura pública. La persona que constituya el patrimonio protegido acude al notario que le asesora de cuáles son las reglas de administración más adecuadas según las necesidades de la persona con discapacidad y los bienes aportados.

En la escritura se identifica:

  • El beneficiario.
  • Los bienes que inicialmente se aportan.

También se establecen las reglas que deben aplicarse para su administración, indicando quiénes desempeñarán la administración en el caso de que la persona con discapacidad no pueda hacerlo.

Si se aportan bienes inmuebles, ha de anotarse en el Registro de la Propiedad su condición de integrantes de un patrimonio protegido.

Son dos las formas de creación, que pueden ser las dos al mismo tiempo:

  • Patrimonio de gasto: Cuando lo que queremos es proporcionar a las personas con discapacidad una cantidad disponible, que cubra sus necesidades de la vida cotidiana, a modo de una pensión alimenticia.
  • Patrimonio de ahorro: Cuando lo que se pretende es atribuirles una importante masa de bienes, con cuyo uso les sea posible alcanzar una autonomía, independencia y autosuficiencia económica.

¿Quién constituye el Patrimonio Protegido?

Pueden constituir el Patrimonio Protegido:

  • La propia persona con discapacidad.
  • Los padres, tutores, curadores o guardadores de hecho y cualquier persona con interés legítimo.

¿Qué bienes pueden ser aportados?

El patrimonio se forma mediante aportaciones iniciales y posteriores de dinero, bienes, y derechos. La ley es muy amplia en este aspecto, y, por tanto, pueden aportarse cualquier tipo de bienes que puedan generar rendimientos económicos:

  • Dinero o depósitos en cuentas corrientes.
  • Seguros, rentas vitalicias, o cualquier otro producto bancario que ofrezca una renta o unos rendimientos establecidos en su contratación.
  • Fincas urbanas o rústicas.
  • Usufructo sobre inmuebles, derechos de hipoteca…
  • Títulos, acciones, emisiones de deuda pública, obligaciones, etc.
  • Otros bienes que pueden generar rendimientos patrimoniales, por ejemplo: obras de arte, joyas, etc.

¿Cómo se extingue el Patrimonio Protegido?

El Patrimonio se extingue por el fallecimiento del beneficiario o porque éste deje de reunir la condición de persona con discapacidad. El juez puede acordar la extinción del Patrimonio Protegido cuando así convenga al interés de la persona con discapacidad.

La norma contempla la posibilidad de que los aportantes puedan recuperar sus bienes, o la parte proporcional de éstos no dispuesta, cuando se produzca la extinción. También los bienes pueden integrar la masa hereditaria del beneficiario del Patrimonio, cuando se produzca su fallecimiento.

¿Qué tratamiento fiscal tiene?

Para el titular-beneficiario del Patrimonio:

La persona con discapacidad debe tributar por las aportaciones recibidas, dinerarias o no dinerarias, como rendimientos del trabajo, en la parte que sea mayor que el salario mínimo interprofesional multiplicado por dos.

La parte de las aportaciones que sea mayor de los máximos anuales (8.000 euros ó 24.250 euros, según el caso) no se considera rendimientos del trabajo y estará sujeta al Impuesto de Sucesiones y Donaciones.

Para los aportantes:

Los parientes en línea directa o colateral hasta el tercer grado inclusive, el cónyuge o tutor tienen una reducción en la base imponible del I.R.P.F. de hasta 8.000 euros anuales, o de 24.250 euros anuales (si aporta un grupo de personas).

El contribuyente del Impuesto de Sociedades podrá deducirse en la cuota íntegra, el 10 por ciento de lo aportado (no podrá superar 8.000 euros anuales por persona con discapacidad).

4 Comentarios

  • fundat 22 octubre, 2012 at 14:24

    Me gusta. Quizás habría que hacer referencia mas explícita a la persona con “interés legítimo”

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  • vicente markina 29 septiembre, 2013 at 10:07

    Un buen trabajo pero convendría actualizarlo e indicar siempre la fecha de actualización.
    ¿Pueden aclararme si en caso de disponer de las aportaciones DINERARIAS a un patrimonio protegido en el propio año en que se hace la aportación o en los cuatro siguientes determina la pérdida de los beneficios fiscales? (art. 47.4 sexies de la Ley 41/2003, de 18 de noviembre). Si la ley obliga a mantener INMOVILIZADO un dinero necesario para satisfacer las necesidades cotidianas vitales (comida, vestido y calzado, gastos médicos…) poco beneficio fiscal para las modestas aportaciones.
    Un cordial saludo.

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  • Carmen Pintado Barbanos 18 diciembre, 2013 at 11:49

    Ley 41/2003, de 18 de noviembre Estatal ¿saben vds. si existe alguna regulación especial en las leyes de Aragón relativa a la constitución de un patrimonio protegido¿?

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  • Carmen Pintado Barbanoj 18 diciembre, 2013 at 11:51

    ¿Qué beneficios fiscales tienen al constituir un patrimonio protegido unos padres a favor de uno de sus hijos?

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